|
Qué es Galicia Bilingüe/Que é Galicia Bilingüe |
|
Derecho a elegir (J. M. Pousada) |
|
|
|
Desde hace muchos siglos existen en Galicia dos comunidades lingüísticas más o menos difusas; pero ello no implica que vivan “segregadas”. Dentro del respeto mutuo, que es cierto que no siempre a lo largo de la historia se ha dado por miembros de ambas comunidades, puede haber una perfecta intercomunicación en la relación privada entre los ciudadanos, al margen de que en mayor o menor proporción se decidan a utilizar las dos lenguas de Galicia.
Piénsese que, inevitablemente, en España habrá varias comunidades lingüísticas, y que en el conjunto del país no todos los alumnos estudiarán, en mayor o menor medida, en la misma lengua, o no todos los ciudadanos utilizarán preferentemente el español, pero siempre y cuando las lenguas no se utilicen como armas políticas o como elementos identificativos de pueblos como sujetos de derecho político, en un indeseable regreso a los nacionalismos organicistas, no tiene por qué haber problemas de convivencia. En Galicia Bilingüe se defiende el concepto de nación nacido de la Ilustración: nación como sociedad plural que iguala los derechos independientemente del origen étnico -y por tanto racial, lingüístico, cultural o religioso- de sus ciudadanos que son el único sujeto de derechos.
El castellano o español surgió en realidad por la necesidad de una lengua de intercambio en la Península Ibérica, como consecuencia de los movimientos de población que acompañaban a la Reconquista. Comenzó siendo una especie de koiné ibérica y luego se extendió a otras partes del mundo, y amplió esa función koinética.
Lo que Galicia Bilingüe propone no supone la separación por centros de los alumnos en función de la lengua docente elegida, sino por aulas, ya que ello tiene dos ventajas. En primer lugar favorece la tolerancia, la integración social y la intercomunicación entre los alumnos, al margen de la lengua que prefieran utilizar. En segundo lugar, supone un ahorro presupuestario de no escasa cuantía que permite atender a otras necesidades de los ciudadanos, dentro del respeto a los derechos lingüísticos de todos, ya que la diversidad, por ir contra las “economías de escala” siempre tiene un coste que se justifica en el respeto a ciertos derechos individuales.
Galicia Bilingüe, al margen de que propone que todos los alumnos han de cursar como materias obligatorias Lengua gallega y Lengua castellana, también está abierta a que exista la posibilidad de optar, sin perjuicio de las otras dos vías, por una tercera vía en la que haya un reparto equitativo entre gallego y castellano a la hora de utilizarlas como lenguas docentes.
El año 2001 España ratificó la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias (CELROM) y, en los términos que lo ha hecho, si bien no es un texto jurídico exigible ante ningún tribunal, establece que en Galicia ha de garantizarse el derecho a recibir la enseñanza en gallego a los que así lo deseen – ésta es la interpretación correcta, a la luz del artículo 7.1.g – por lo que, y en esto se basan los partidarios de la imposición, la única manera de no “segregar” a los alumnos por lengua es que “todos” reciban la enseñanza esencialmente en gallego. En Galicia Bilingüe estamos de acuerdo con que se respete la CELROM, pero como se hace en otros países que la han ratificado en los mismos términos que España, y en ellos se reconoce el derecho a la elección de lengua docente por parte de los padres.
Ya sólo quisiera recordar que el derecho a la elección de lengua docente por parte de los padres es moneda común en todos los países europeos en los que hay más de una lengua oficial en todo o parte de su territorio – incluso en el caso de lenguas regionales no oficiales. Por otra parte no hay ningún país en el que los alumnos no puedan estudiar en una lengua oficial sobre todo si ésta es la única oficial en todo el Estado. En esta cuestión el derecho comparado está abrumadoramente a favor de Galicia Bilingüe. Además, esto resuelve el grave problema que se les plantea a alumnos que procedentes de fuera de Galicia, sobre todo si cursan enseñanza secundaria no obligatoria, y que pueden verse obligados a recibir, y ya hay casos, toda la enseñanza en gallego salvo la Lengua castellana, con el gran perjuicio que ello les acarrea en cuanto a rendimiento escolar y alcanzar calificaciones que pueden suponer no poder optar a ciertas plazas en sus posteriores estudios.
Lo que no se cuestiona en ningún país, porque así lo recomienda la UNESCO desde 1953, y se hacen ímprobos esfuerzos para ello en países pobres, es el derecho a recibir la primera enseñanza en la lengua materna de alumno, no parcialmente, sino íntegramente o esencialmente – hasta lo reconoce la propia Ley de Normalización Lingüística, aunque no se cumple porque más adelante, curiosamente, proscribe la separación de los alumnos por razón de lengua incluso por aulas. Una contradicción que se despacha con una cláusula de excepción nunca aplicada. El incumplimiento de esta recomendación de la UNESCO, ratificada “con firmeza” en 2003 puede provocar, y esto no lo dice sólo Galicia Bilingüe, daños pedagógicos, sociológicos y psicológicos en los alumnos (Informe UNESCO de 1953, pg. 11).
En definitiva, aunque lo ideal sería alcanzar un modelo de política lingüística que gozase de amplio consenso social – no de las fuerzas políticas, que parecen no enterarse de lo que ocurre en la calle – al estilo de Finlandia, que tiene dos lenguas nacionales. Galicia Bilingüe hace una propuesta que respeta el derecho inalienable a recibir la primera enseñanza en lengua materna cuando ésta es oficial, y que los alumnos, sobre todo de cierta edad, que vengan a Galicia y que desconozcan el gallego puedan ver respetado su derecho eficaz y en igualdad de condiciones a proseguir sus estudios.
Entre todos podemos alcanzar una solución óptima, que sea respetuosa con los derechos de cada gallego y que sirva para que todos los ciudadanos de Galicia nos sintamos integrados y partícipes de un proyecto común dentro de la diversidad, enriquecedora, pero no exenta de ciertos costes económicos que se pueden asumir; como en otros muchos países.
José Manuel Pousada Doural.
Vicepresidente de Galicia Bilingüe
03.02.2008
|
|
|
Dereito a elixir (J. M. Pousada) |
|
|
|
Desde hai moitos séculos existen en galicia dúas comunidades lingüísticas máis ou menos difusas; pero iso non implica que vivan “segregadas”. Dentro do respecto mutuo,que é certo que non sempre ao longo da historia deuse por membros de ambas comunidades, pode haber unha perfecta intercomunicación na relación privada entre os cidadáns, á marxe de que en maior ou menor proporción se decidan a utilizar as dúas linguas de Galicia.
Pénsese que, inevitablemnete, en España haberá varias comunidades lingüísticas, e que no conxunto do país non todos os alumnos estudarán, en maior ou menor medida, na mesma lingua, ou non todos os cidadáns utilizarán preferentemente o español, pero sempre e cando as linguas non se utilicen como armas políticas ou como elementos identificativos de pobos como suxeitos de dereito político, nun indesexable regreso aos nacionalismos organicistas, non ten por que haber problemas de convivencia. En Galicia Bilingüe deféndese o concepto de nación nacido da Ilustración: nación como sociedade plural que iguala os dereitos independentemente da orixe étnica – e polo tanto racial, lingüística, cultural ou relixiosa dos seus cidadáns que son o único obxecto de dereitos.
O castelán ou español xudíu en realidade pola necesidade dunha lingua de intercambio na Península Ibérica, como consecuencia dos movementos de poboación que acompañaban á Reconquista. Comezou sendo unha especie de koiné ibérica e logo estendeuse a outras partes do mundo, e ampliou esa función koinética.
O que Galicia Bilingüe propón non supón a separación por centros dos alumnos en función da lingua docente elixida, senón por aulas, xa que iso ten dúas vantaxes. En primeiro lugar favorece a tolerancia, a integración social e a intercomunicación entre os alumnos, á marxe da lingua que prefiran utilizar. En segundo lugar, supón un aforro orzamentario de non escasa contía que permitiría atender a outras necesidades dos cidadáns, dentro do respecto aos dereitos lingüísticos de todos, xa que a diversidade, por ir en contra das “economías de escala” sempre ten un custe que se xustifica no respecto a certos dereitos individuais.
Galicia Bilingüe, á marxe de que propón que todos os alumnos han de cursas como materias obrigatorias Lingua galega e Lingua castelá, tamén está aberta a que exista a posibilidade de oprtar, sen prexuízo das outras dúas vías, por unha terceira vía na que haxa un reparto equitativo entre galego e castelán á hora de utilizalas como linguas docentes.
No ano 2001 España ratificou a Carta Europea das Linguas Rexionais ou Minoritarias (CELROM) e, nos termos que o fixo, se ben non é un texto xurídico esixible perante ningún tribunal, establece que en Galicia ten que garantirse o dereito a recibir o ensino en galego aos que así o desexen – esta é a interpretación correcta, á luz do artigo 7.1.g – polo que, e nisto baséanse os partidarios da imposición, a única maneira de non “segregar” aos alumnos por lengua é que “todos” reciban o ensino esencialmente en galego. En Galicia Bilingüe estamos de acordo con que se respecte a CELROM, pero como se fai noutros países que a ratificaron nos mesmos termos que España, e neles recoñécese o dereito á elección de lingua docente por parte dos pais.
Xa só quixese lembrar que o dereito da elección de lingua docente por parte dos pais é moeda común en todos os países europeos nos que hai máis dunha lingua oficial en todo ou parte do seu territorio – mesmo no caso de linguas rexionais non oficiais. Por outra banda, non hai ningún país no que os alumnos non poidan estudar nunha lingua oficial, sobre todo se esta é a única oficial en todo o Estado. Nesta cuestión o dereito comparado está abrumadoramente a favor de Galicia Bilingüe. Ademais isto resolve o grave problema que se lles formula aos alumnos procedentes de fóra de Galicia, sobre todo se cursan ensinanza secundaria non obrigatoria, e que poden verse obrigados a recibir, e xa hai casos, todo o ensino en galego agás a Lingua castelá, co gran prexuízo que isto lles supón en canto ao rendemento escolar e a acadar calificacións que poden supoñer non poder optar a certas prazas nos seus posteriores estudos.
O que non se cuestiona en ningún país, porque así o recomenda a UNESCO desde 1953, e fanse ímprobos esforzos para iso en países pobres, é o dereito a recibir o primeiro ensino na lingua materna do alumno, non parcialmente, senón integramente ou esencialmente – ata o recoñece a propia Lei de Normalización Lingüística, aínda que non se cumpre porque máis adiente, curiosamente, proscribe a separación dos alumnos por razón de lingua incluso por aulas. Unha contradicción que se despacha cunha cláusula de excepción nunca aplicada. O incumprimento desta recomendación da UNESCO, ratificada “con firmeza” en 2003 pode provocar, es isto non só o di Galicia Bilingüe, danos pedagóxicos, sociolóxicos y psicolóxicos nos alumnos (Informe UNESCO de 1953, px. 11).
En definitiva, aínda que o ideal sería acadar un modelo de política lingüística que gozase de amplo consenso social – non das forzas políticas, que parecen non enterarse do que acontece na rúa – ao estilo de Finlandia, que ten dúas linguas nacionais, Galicia Bilingüe fai unha proposta que respecta o dereito inalienable a recibir o primeiro ensino en lingua materna cando esta sexa oficial, e que os alumnos, sobre todo os de certa ideade que veñan a Galicia e que descoñezan o galego poidan ver respectado o seu dereito eficaz e en igualdade de condicións a proseguir os seus estudos.
Entre todos podemos acadar unha solución óptima, que sexa respectuosa cos derechos de cada galego e que sirva para que todos os ciudadáns de Galicia sintámonos integrados e partícipes dun proxecto común dentro da diversidade, enriquecedora, pero non exenta de certos custes económicos que se poden asumir; como en outros moitos países.
José Manuel Pousada Doural.
Vicepresidente de Galicia Bilingüe
03.02.2008
|
|
|
|